Dom. Oct 25th, 2020

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La fotografía evoluciona entre lo digital y lo análogo

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En los 20 minutos que tarda en revelarse una fotografía análoga, en Instagram ya se han publicado 1 102 800 imágenes digitales. El año pasado, Domo presentó los resultados de un extenso estudio sobre tráfico de datos en Internet, que reveló que en cada minuto se publican 55 140 fotos en Instagram.

Y es que hacer fotos nunca fue más fácil, desde que la revolución digital incorporó una cámara en cada dispositivo móvil. Si a esto se suman los más de 1 000 millones de usuarios activos mensuales que tiene Instagram, esa avalancha de imágenes que circulan en Internet tiene sentido.

Pese a la superioridad numérica de las imágenes digitales, la fotografía análoga no ha perdido vigencia. Según el fotógrafo Sebastián Rodríguez, la foto análoga ha despertado el interés entre personas que se acercan a su estudio y práctica a través de espacios de trabajo, talleres y laboratorios. Algo de historia

Oficialmente, la historia de la fotografía empieza en 1839 y la obtención de las primeras fotografías sobre el daguerrotipo. El 19 de agosto de ese año, el francés Luis Daguerre presentó ante la Academia de Ciencias de Francia un dispositivo para capturar una imagen a través de un proceso químico.

El poder de la imagen

En su forma física o virtual, en 181 años de historia, la fotografía no ha dejado de tener un gran impacto cultural. Detrás de cada imagen hay una intención, una técnica y un estilo que pueden desarrollarse desde la intuición y perfeccionarse en espacios de formación, como los que ofrecen profesionales y expertos en imagen.

Para el fotoperiodista Santiago Fernández, aprender a decodificar imágenes es tan importante como leer un libro.

“Cuando se estudia imagen estamos aprendiendo un lenguaje que nos permite comunicar algo” dice Fernández sobre los elementos técnicos (posición del objeto o sujeto, luz, color, perspectiva) y conceptuales (intención, contexto, subjetividad) que le dan sentido a una imagen.

El encanto de lo artesanal “La gente se olvida que la fotografía es un proceso y ahora solo se enfocan en la inmediatez”. Esa es una de las razones por las que Fernández decidió retomar la práctica de la fotografía química y compartir sus conocimientos en talleres.

Para Rodríguez, la fotografía análoga ofrece un resultado que no se puede obtener con la digital. “El grano, el contraste, el color, la textura que genera la película es incomparable. No hay filtro, ni cámara digital que logre este efecto”.

Otro de los motivos para volver al análogo, dice Rodríguez, es dejar de hacerlo tan fácil y experimentar desde la toma hasta el proceso de revelado y ampliación a papel.

También se trata de una técnica que se presenta como alternativa profesional en el campo de la moda o fotografía de eventos, entre otros. Los desafíos para incursionar en este campo tienen que ver con el costo y el acceso a materiales.

La experiencia

El público que acude a los talleres, dice Fernández, se divide entre los jóvenes que descubren como novedad un proceso que no habían conocido hasta hoy y los adultos que retoman la práctica desde la nostalgia o en busca de intereses profesionales y artísticos.

La fotógrafa Yinna Higuera se enamoró del oficio desde que veía a su padre trabajar como fotógrafo, cuando era niña. Ambos decidieron compartir tiempo juntos en el taller de fotografía análoga por Fernández.

Proyectos locales

Un grupo de fotógrafos residentes en Ecuador, liderado por la fotógrafa Yinna Higuera, inició un proyecto para visibilizar las técnicas alternativas en foto y recuperar la historia.

La Asociación de Fotógrafos Ecuatorianos desarrolla una serie de actividades ‘online’. Conversatorios, presentación de portafolios y entrevistas han sido parte de la agenda. Este colectivo también impulsa The Parthenon Museum, la primera exposición fotográfica virtual inmersiva.

La asociación también inició un proyecto para presentar la memoria histórica de la fotografía histórica del Ecuador a través del relato oral de los fotógrafos vivos más antiguos del país. Actualmente, se realiza el mapeo de los fotógrafos que serán parte de esta ­me­moria histórica.

El 27 de agosto, la Escuela de Artes Visuales de la Universidad de las Artes, en colaboración con Bouncestudio, inauguró ‘Piso 66’.

Se trata de una exposición virtual de fotografía que muestra paisajes, retratos y objetos expuestos sobre los muros virtuales de una galería.

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