Vie. Jun 5th, 2020

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Médicos y más personal de salud exigen equipo para no contagiarse

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En Ecuador como en el mundo, médicos, enfermeros, auxiliares, camilleros y más personal de salud libran una gran batalla. Atienden no solo a pacientes con covid-19 sino a otros ecuatorianos que lo requieren, en un sistema sanitario en emergencia. Y con la posibilidad de contagiarse.

Desde que se conoció del primer caso, hace casi un mes, gremios médicos piden garantías para trabajar sin enfermarse. La noche del jueves, el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, en cadena nacional anunció que se contratará más personal. También aseguró que cuentan con “suficientes trajes de bioseguridad y vienen más”. Precisó que entregaron 500 y 250, para los Hospitales Guasmo Sur y Monte Sinaí, respectivamente.

Detrás de esos trabajadores de la Salud, que encaran a esta enfermedad desde la primera fila, también están sus familias. Ellas les brindan soporte emocional pero están expuestas al virus. Y ahora se hallan preocupadas por el bienestar de sus seres queridos.

“Cuídate mijo” es la frase que Silvio Crespo repetía a su hijo Miguel, médico emergenciólogo, de 36 años. Lo hizo hasta el miércoles, cuando supo que se contagió con covid-19, mientras asistía a un paciente en uno de los hospitales públicos de la Sierra norte del país.

Durante la llamada del médico –cuenta su padre– lo notaron preocupado. Sintieron que no quería darles la noticia para evitar asustarles, ya que él tiene 65 años y su madre, 61.

Como psicólogo, Silvio asegura que, desde que el país entró en emergencia, dio soporte a su hijo, que está en la primera línea de atención de posibles casos. Pero –asegura– nunca imaginó que se infectaría.

Hasta el viernes pasado se conoció que 24 trabajadores de salud habían dado positivo a covid-19. No se sabe cuántos han fallecido. En el mundo, por ejemplo, en Italia, han muerto más de 30 y el número de infectados supera los 5 000. También se han quejado de falta de implementos de protección.

Para no exponer a sus familias, varios profesionales planean dejar sus hogares momentáneamente y rentar lugares cercanos a los hospitales en donde trabajan. Karla Lara, prima de una médica que prefiere mantener su nombre en reserva y trabaja en un hospital público de Portoviejo, cuenta que su familiar y sus compañeros han tomado esa decisión.

Cada día, cuando la doctora llega a su casa, su padre la espera en la entrada con un recipiente de agua; se asea afuera y luego se baña. La ropa va a una bolsa y ella a su dormitorio. No ve a su hija de un año ni se acerca al abuelo de 87, población vulnerable ante el virus.

El jueves, enfermeras, auxiliares y camilleros del área de emergencia del Hospital Teodoro Maldonado Carbo, del IESS, en Guayaquil, paralizaron sus actividades para protestar por falta de insumos.

En declaraciones para Teleamazonas dijeron estar dispuestos a trabajar las horas que sean necesarias, pero que necesitan implementos para no contagiarse de covid-19, ya que están en contacto directo con sospechosos de portar el virus.

“Estamos en guerra sin armas”, escribieron en carteles. Contaron que en emergencia tenían 40 casos sospechosos.

Un emergenciólogo de un hospital quiteño también decidió cambiarse de domicilio para no arriesgar a sus padres de 68 años y a su hermana, de 25. Atendió a extranjeros. En las noches se ven por videollamada. “No hay que romantizar la labor del médico, solo denles condiciones óptimas”.

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